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El
amante de los viajes por el viejo continenete encontrará en el
Van Gogh el sabor de los cafés y tabernas que haya conocido en
París, Bruselas, Viena o Amsterdam. Café entre los cafés,
de sabor clásico, combina el amor por la pintura con el placer
de la charla y los momentos rodeados de buenos amigos. Un lugar para visitar
a todas horas.
Todo
gracias a que un holandés enamorado de Zaragoza dedicó su
establecimento al pintor Van Gogh. El espíritu bohemio y maldito
del más grande de los impresionistas ha convertido a este café
en uno de los lugares más interesantes de la ciudad.
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