José M. Romero (Laboratorios Sénor)
Artículo publicado en Tocado y Cosmobelleza
(14 Febrero 2005)

EN BUSCA DEL ESTILO PERFECTO EN EL CABELLO II

Exponer las bases en las que se asienta el Estilo Perfecto en el cabello es como descubrir una inmensa pirámide. En la cúspide está la perfección y de cuerpo a base conviven una inmensa combinación de elementos y técnicas con las que, día a día, trabaja el peluquero y que infatigablemente debe actualizar. Saber interpretar el momento vivencial del cliente, entender su personalidad, sacarle partido a los condicionantes físicos... un Salón cómodo, actualizado a los tiempos, accesible y asequible, una Dirección que imprima y controle la política comercial y los resultados económicos... un Equipo tenazmente preparado... son también parte de la esencia del Estilo Perfecto.

PRIMEROS ELEMENTOS

PORTADOR. OBSERVADOR. LA SEDUCCIÓN. No sé lector/a, si yendo por la calle, de repente al abrir los ojos, al levantar la mirada para ver mejor el horizonte, te has encontrado con un rostro que destaca majestuosamente de todos los demás y que rapta tu atención irremediablemente. Hay algo en ese rostro que te embelesa, te magnetiza al instante. Toda la armonía parece hallarse en él, en los ojos, la nariz, los labios... y en el irrepetible gesto del cabello. Todo es perfección y desearías que el tiempo fuese a cámara lenta para disfrutar mejor del mágico momento.
Seguramente fue algo parecido a esto lo que sintieron nada más verse las grandes parejas de la historia, los París y Elena, Marco Antonio y Cleopatra, Romeo y Julieta o los amantes de Teruel, Juan e Isabel, o ya más recientemente, Liz Taylor y Richard Burton, o los mismísimos príncipes ¡Felipe y Letizia!

En lo que nos afecta y simplificando, podemos afirmar que para que este mágico momento de Estilo tenga lugar, son necesarios al menos dos elementos fundamentales: Un Portador que, consciente o inconsciente, seduce, y un Observador que es seducido. Sin esa individual o recíproca seducción el Estilo Perfecto disipa su esencia.

EL ENTORNO. La carrera de caballos más exigente, rigurosa, singular y extravagante del mundo, sin duda, es la Royal Ascot de Inglaterra. Y no precisamente por los caballos, ni por los cuatro millones de euros que se ponen en juego con las apuestas, sino por la moda. Están todos, mujeres y hombres, perfectos, exclusivamente ataviados para el evento. En la carrera no se permiten vaqueros, zapatillas de deporte o cualquier otra vestimenta que no sea la de estricta etiqueta para los hombres, que van uniformados con su traje gris o negro y su sombrero de copa y para las mujeres, con la reina dando ejemplo, impactantes modelos floreados-exclusivos de los más afamados modistos, coronados con los sombreros más extravagantes, originales, insólitos, exóticos y neurálgicos que nadie pueda imaginar. Fuera del circuito de Ascot, los disparatados conjuntos resultarían raros, incluso ridículos, pero ahí, en su medio "mater" pueden llegar a ser deliciosos.

El Entorno, el hábitat, el destino en el que se va a consumir la moda, matiza y concreta al Estilo final del cabello. Debe existir un grado total de armonía con el Entorno, el hábitat vivencial del cliente si deseamos fraguar el Estilo Perfecto.

EL CABELLO. LAS TÉCNICAS. Sabemos que no puede existir un Estilo Perfecto sin contar de base con un cabello bien acondicionado estructuralmente. Esta reflexión, aparentemente sencilla, engloba los aspectos más determinantes del Estilo e incluyen, por un lado las Técnicas que lo proyectan, Corte, Color, Soporte, y por otro los cuidados fundamentales del cabello, tanto en el salón de peluquería como fuera de él.
El Corte es la piedra angular del estilo, la gracia más poderosa para crearlo y para mantenerlo. Por eso es la más difícil y la que exige una continua renovación. Todos los grandes peluqueros han pasado a la historia porque en un momento concreto de su carrera han sabido imprimir su particular sello en el Corte. Ahí encontramos la depuradísima técnica de Vidal Sassoon, la pasión por la excelencia de Jacques Dessange o más cercanos, la sensibilidad creativa de Alberto Cebado, Daniel Blanco o más próximos aún, la comercialidad dinámica de Llongueras, Romero, Ben Casas, Sedano, New Look... y tantos otros buenos peluqueros.
El Color, qué decir del color en el cabello. El Color va más allá de la necesidad de cobertura de las canas para instalarse en el centro mismo de la moda. La personalización del estilo, su individualización, pasan decididamente por el Color. No importa edad ni esfuerzo. Mujeres y cada vez más hombres de todas las edades se someten a su mágica influencia: Decoloraciones, tintes, reflejos, baños de color, flash, mechas, transparencias, puntas luz, mechones de contraste, velos, bicolores, tricolores, multitonos, escalados, barridos, degradados de fusión, fusiones de luz, saturaciones... son algunas de las exigentes técnicas con las que el profesional trabaja cada día sin volverse loco. Color, color, Qué triste sería la vida sin color, sin los trabajos de Mondiale, Unión Estilistas, Antonio Bernad, Pedro Soro...
Cada estilo requiere su Soporte y el peluquero lo sabe. Por eso utiliza el Corte y otras fórmulas de diferente genio para componer ese soporte estructural necesario para el estilo y que van, del Moldeado, al Desrizante, del sencillo Rulo... a unas Tenacillas, del eficaz Brusing al soporte concreto y graduable de la Fijación...
También sabemos que el cabello es una fibra biológicamente muerta incapaz de auto - regeneración y que los daños en la estructura son permanentes. Es primordial utilizar en el salón buenos productos que estructuren, hidraten, acondicionen y protejan el cabello de agresiones externas, además de estudiadas y fiables Técnicas que cooperen en el mantenimiento de la calidad de la fibra capilar.

El Cabello bien cuidado y el dominio y riguroso control y ejecución de las Técnicas de Corte, Coloración y Soporte, el uso de productos de máxima calidad tanto para la concepción y el cuidado del estilo, que sea práctico, fácil de mantener, son determinantes para la definición final del Estilo Perfecto.

EL SALÓN. LA DIRECCIÓN, EL EQUIPO. El Salón de peluquería es el templo, la catedral del Estilo, pues allí nace, vive y muere... cuando es renovado por otro. La Credibilidad, la imagen, el sello creativo, confianza, la funcionalidad que cautiven a sus clientes, son substanciales para el Estilo. Es ese pequeño plus de garantía, el que distingue un salón de otro. En los buenos se respira una aptitud y una actitud creativas que transcienden. El precio también cuenta.

Un Salón dinámico y funcional que transmita Credibilidad, una Dirección que imprima y controle una positiva política comercial, un Equipo tenazmente preparado... son también parte de la esencia del Estilo Perfecto.

Otros muchos elementos son también vitales para el estilo, pero hoy por espacio y por prudencia debo parar aquí, no sin antes felicitar al gremio completo de la peluquería española, a los directores y a los equipos. Son ellos los que cada día trabajan para otorgar a los estilos de sus clientes el mayor grado posible de excelencia, calidad y por tanto de Perfección.. Son todos ellos el auténtico motor que impulsa, incita y estimula el Estilo Perfecto. Enhorabuena.

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