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Colores cálidos, colores fríos, colores fuertes,
colores tibios, colores llameantes, sensuales, sugerentes, ...colores
de cambio, de ambiciones ocultas, de miedos contenidos, colores
de rebeldía, de sumisión, de amor... De una manera sencilla podemos
asegurar que el color es un fenómeno de reflexión de la luz. La
carencia de luz es la oscuridad total, la falta absoluta de color.
Los objetos, las cosas que tenemos a nuestro alrededor son capaces
de absorber, captar diferentes tonalidades del prisma cromático
de la luz. El color, la combinación de los colores que no son
absorbidos por cualquier materia es la que le otorga a ésta su
color. Físicamente podríamos decir que los colores que vemos son
los que la materia rechaza, lo cual no deja de ser paradójica
y sugerentemente filosófico. Color, color, color. ¡Qué triste
y fría sería la vida sin color! Pero ¿Qué es el color? ¿Qué hace
que los cabellos sean rojos, castaños o dorados?¿Se hacen más,
o menos servicios? ¿Qué nos aporta el color?
EL COLOR TÉCNICO
Desde un punto de vista técnico, físico-químico,
y sin pretender un riguroso análisis sobre el tema, podemos
decir que el color del cabello natural viene determinado por la
cantidad y tipología de la melanina que incorpora el cortex
en su constitución celular. Todo el amplísimo espectro
de colores en el cabello se forma a partir de dos tipos de melanina:
- La EUMELANINA: Pigmentos obscuros.
- La FEOMELANINA: Pigmentos cálidos.
Diferentes combinaciones de pigmentos -negros,
marrones, rojos y dorados- le otorgan el tono e intensidad de
color. Los cabellos con tonalidades caobas, cobrizos, están
compuestos básicamente por feomelanina. Cuando la papila
deja de fabricar pigmentos parcial o zonalmente, el cabello se
vuelve gris-blanquecino y aparecen las primeras canas.
Los pigmentos químicos artificiales aportados
en una coloración, combinados con los pigmentos naturales
del cabello, crean el resultado final del color técnico..
La cutícula, ese auténtico "órgano"
exclusivo de cabello, es siempre transparente. De su estado de
conservación, depende en gran medida, su capacidad de absorber
y reflejar la luz y por tanto del brillo final del cabello y del
estilo.
COLOR : LA DULCE "AGRESIÓN"
Todos sabemos que no puede existir un estilo perfecto sin contar
de base con un cabello estructuralmente bien acondicionado.
Los distintos procesos de coloración: Decoloración,
tinturas permanentes o semi-permanentes, mechas, transparencias
...suponen alteraciones de diferente magnitud para la estructura
del cabello, modificando su porosidad y llegando a lesionar, en
combinación con otros elementos de tipo mecánico
y térmico, la delicada y frágil cutícula.
Esa "dulce agresión"(1), requiere de inmediato
un perfecto acondicionado del cabello en base a distintos aspectos
fundamentales:
1. Se hace necesaria la reparación de las zonas dañadas
utilizando productos reestructurantes que tengan una gran afinidad
hacia la queratina capilar, que faciliten con su cobertura filmógena,
una cutícula homogénea y uniforme, un sustrato válido
para el lucimiento del estilo.
2. Es indispensable la rehidratación de los cabellos técnicamente
tratados, pues todos sabemos que un cabello bien hidratado constituye
una fibra más resistente, elástica y protegida frente
a la oxidación y las agresiones externas.
3. Es aconsejable utilizar productos que no contengan alcohol
en su composición.
4. El acondicionado debe ser inmediato, brillante en su acabado
y que se adapte a todas las técnicas de secado. Sin residuos
ni opacidades que impidan la reflexión de la luz. Sólo
así conseguiremos que cabello con color y estilo convivan
en perfecta armonía. Desde luego, el profesional técnicamente
preparado conoce perfectamente estas necesidades.
(1) Del Libro "El cabello y su hábitat" de
Gerardo Benito. 1981.
EL COLOR ECONÓMICO
Si comparamos las cifras estadísticas
de hoy con las de hace veinte años, las ratios han cambiado
sustancialmente.
El veinticinco, veintiocho por ciento de las mujeres que iban
al salón de peluquería hace veinte años utilizaban
algún servicio relacionado con el color. Hoy sobrepasan
el cuarenta por ciento, y puedo asegurar sin temor a equivocarme
que existen salones que superan con creces esta media. La realidad
nos demuestra que hoy en día, es difícil encontrar
un cabello femenino sin que participe de este gran festival: El
color técnico en sus diferentes manifestaciones.
Este porcentaje nada tiene que ver con el obtenido en las peluquerías
masculinas. El "hombre" apenas se tiñe. Una inmensa
mayoría - aproximadamente un diez por ciento- se limita
a cubrir sus canas, si bien parecen iniciarse nuevos movimientos
de cambio en la juventud, con sugerentes y prometedores servicios
de color. Son la gran esperanza del futuro. Casi del presente.
La coloración es uno de los pilares fundamentales de la
economía del salón, tanto por los ingresos, como
por lo que aporta de credibilidad en la moda, su capacidad técnica,
la profesionalidad del peluquero. Pero aunque todo este mercado
profesional mueva miles de millones, el gran filón de las
grandes empresas cosméticas, la gran competencia del peluquero,
sigue siendo el gran público, el "hágaselo
Ud. misma".
DÍAS DE SALÓN
He pasado este último viernes y sábado
sin salir de las peluquerías de varios amigos. Quería
conocer "in situ" cuales eran las preferencias, la realidad
del color vivencial de los clientes, al margen de los fríos
datos estadísticos y la verdad es que los resultados han
sido asombrosos. Puedo asegurar que he visto de todo:
Vi a la señora mayor que siempre fue
de rubia, que nunca se hizo un cambio, por que ése es
el color que quiso el hombre que adoraba.
Vi los dieciocho años de una joven morena pedir a su estilista
los rojos reflejos de la henna, pues quería recordar un
poco más de tiempo su visita al desierto.
Vi los serenos treinta años de una mujer segura de sí
misma exigir a su estilista unas mechas "que le dieran un
cambio". Que "quería empezar, poquito a poco,
para ir acostumbrándose al color- y luego ya veríamos".
Dos jóvenes ¿rebeldes? entraron al salón,
trajes de cuero negro, gafas casi de ciego y botas militares:
querían en sus pelos un bicolor negro-azulado y las puntas
moradas.
Y hasta (es posible que no lo crean) llegó un hombre
curtido a que le fabricaran el color de su equipo -blanco y azul-
para disfrutar a tope en el partido del domingo.
Y en todos los casos, puedo constatarlo, un denominador común
se adueñó del cliente al finalizar: Se iluminó
su rostro.
Llegué a mi casa cansado y admirado. Lleno de colores,
de cabellos repletos de ilusión. De trabajos bien hechos.
No lo pude evitar. Tomé mi pluma favorita y me puse a escribir
lo que ahora lees:
CABELLOS AMADOS
Cabellos rizados risueños y vivos,
muy negros, dorados, con puntas de lino,
cenizas, morenos, caobas, cobrizos,
brillantes, mojados, sedosos o finos,
cabellos muy cortos de agujas de pino,
de medias melenas, griegos o latinos,
lacios, desmayados, con ondas o lisos,
dejad que os goce, perfectos, lascivos,
¡ cabellos amados, cabellos divinos
¡
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