En 1984, siguiendo las formas y técnicas aprendidas durante
seis años en la Escuela-Taller de Muel, los Hermanos Rubio
instalan su propio taller, en el que siguen investigando y reproduciendo
las vasijas, colores y formas que caracterizan a esta cerámica,
las mismas de los alfareros moriscos de los que tienen raíces.
El proceso de fabricación comienza con el amasado a mano
del barro, sobao, para pasar al torneado de la pieza en el torno
y secado lento de la misma para someterla a la primera cocción
a 1000ºC, el bizcochado. Se barniza por inmersión en
barniz estannífero y se decora a mano con pincel, sobre el
barniz, con óxidos, principalmente óxido de cobalto
de color azul. Se somete a la segunda cocción, a cerca de
1000ºC, consiguiéndose la cristalización, con
brillo y tonalidad que caracterizan a la Cerámica Popular
de Muel.